martes, 21 de julio de 2026

Marruecos no se anda con chiquitas: emplea la inteligencia artificial para luchar contra las plagas de algas tóxicas en sus embalses
Aplicaciones en el medio marino
Autor: Salvador Lechuga Lombos + IA


Resumen de la noticia: 

Es una iniciativa muy interesante y, desde un punto de vista técnico, va en la dirección en la que se está moviendo la gestión moderna del agua.

Según la información disponible, el proyecto combina varios elementos:

  • Inteligencia artificial para analizar los datos y reconocer patrones asociados al inicio de una proliferación de algas.
  • Drones acuáticos autónomos que recorren la superficie de los embalses.
  • Sensores ambientales y espectrometría, capaces de medir parámetros como clorofila, turbidez, temperatura, nutrientes y otros indicadores.
  • Imágenes de satélite para ampliar la vigilancia a todo el embalse.
  • Sistema de alerta temprana, que avisa a los gestores antes de que la proliferación alcance niveles peligrosos.

Las proliferaciones de cianobacterias (popularmente llamadas "algas tóxicas", aunque en muchos casos son bacterias fotosintéticas) pueden:

  • liberar toxinas peligrosas para personas y animales;
  • disminuir el oxígeno del agua, provocando mortandad de peces;
  • dificultar el tratamiento del agua potable;
  • afectar al turismo y a la agricultura.


¿Podría hacerse algo similar en España?

Sí, y de hecho España dispone de una base científica e industrial muy sólida.

Existen centros como IMDEA Agua que ya trabajan en sistemas inteligentes de detección de floraciones de algas nocivas y en modelos predictivos apoyados en sensores y análisis de datos.

Además, España cuenta con empresas y organismos capaces de integrar:

  • satélites de observación,
  • drones aéreos,
  • USV (vehículos de superficie no tripulados),
  • inteligencia artificial,
  • sensores oceanográficos.


Aplicación al medio marino

Aquí es donde creo que la idea adquiere un interés aún mayor.

En lugar de limitarse a embalses, podría desarrollarse un programa nacional para vigilar:

  • mareas rojas;
  • proliferaciones de microalgas tóxicas;
  • eutrofización en bahías;
  • zonas de acuicultura;
  • puertos;
  • lagunas costeras;
  • desembocaduras de ríos;
  • praderas de Posidonia;
  • parques nacionales marinos.

Una red integrada podría combinar:

  • satélites,
  • boyas inteligentes,
  • drones de superficie,
  • AUV y ROV,
  • estaciones meteorológicas,
  • modelos de IA capaces de anticipar la aparición de una floración con varios días de antelación.


Relación con algunos proyectos:

Este tipo de sistema encajaría especialmente bien con la filosofía de los programas que hemos comentado anteriormente, como NEPTUNO, donde una red de sensores, plataformas autónomas e inteligencia artificial no solo serviría para la seguridad marítima, sino también para la protección ambiental, la gestión del agua y la economía azul.

Un sistema nacional de estas características permitiría:

  • proteger los embalses de agua potable;
  • mejorar la gestión de la acuicultura;
  • reducir pérdidas económicas por cierres de zonas marisqueras;
  • anticipar episodios de contaminación;
  • generar una enorme base de datos para investigación científica y modelos predictivos basados en IA.

En conjunto, sería un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede aportar un beneficio directo a la gestión de los recursos hídricos y a la conservación ambiental, con aplicaciones que van mucho más allá del caso concreto de Marruecos.

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