martes, 14 de julio de 2026

España, el deshielo, el océano Ártico y la paleoclimatologia
Autor: Salvador Lechuga Lombos + IA

Resumen de la noticia: 
La noticia hace referencia a un descubrimiento paleoclimático muy relevante: el retroceso acelerado del hielo ártico está dejando al descubierto paisajes, sedimentos y restos orgánicos que permanecían ocultos desde el final de la última glaciación, hace aproximadamente entre 11.700 y 20.000 años. Aunque el titular es sensacionalista ("el secreto mejor guardado"), el fenómeno científico es real y está siendo documentado por numerosos equipos de investigación.

Evaluación técnica

Cuando desaparece el hielo quedan expuestos:

  • Antiguos suelos congelados (permafrost).
  • Bosques fósiles.
  • Restos de fauna de la Edad de Hielo (mamuts, rinocerontes lanudos, bisontes, etc.).
  • Sedimentos que permiten reconstruir el clima del pasado.
  • Microorganismos conservados durante miles de años.
  • Antiguas costas, ríos y lagos desaparecidos.

Todo ello constituye un auténtico archivo climático natural.

¿Por qué es importante?

Estos registros permiten conocer:

  • cómo evolucionó el clima tras la última glaciación;
  • la velocidad con la que desaparecieron los hielos;
  • los cambios en la vegetación;
  • las migraciones de animales y seres humanos;
  • la evolución del nivel del mar.

Esta información sirve para mejorar los modelos climáticos actuales.

Riesgos asociados

No todo son beneficios científicos.

El deshielo también implica:

  • liberación de metano atrapado en el permafrost;
  • emisiones adicionales de CO₂;
  • pérdida irreversible de patrimonio paleontológico;
  • erosión acelerada de las costas árticas;
  • mayor accesibilidad para actividades mineras y energéticas.

Todo ello puede acelerar el cambio climático mediante mecanismos de retroalimentación positiva.


Adaptación al medio marino 

Proyecto TRIDENTE-ÁRTICO v0.1

"Sistema de aprovechamiento científico y estratégico del deshielo polar"

Aplicaciones potenciales

1. Cartografía submarina

El retroceso de los glaciares permite:

  • localizar antiguos valles fluviales sumergidos;
  • identificar nuevas plataformas continentales;
  • cartografiar fiordos recién abiertos.

Tecnologías:

  • AUV.
  • USV.
  • Sonar multihaz.
  • LIDAR aerotransportado.

2. Prospección geológica

El hielo deja expuestas:

  • nuevas mineralizaciones;
  • depósitos de tierras raras;
  • hidratos de gas;
  • antiguas morrenas glaciares.

Aplicación:

Programa nacional de cartografía geológica submarina.


3. Oceanografía

El aporte masivo de agua dulce modifica:

  • salinidad;
  • corrientes;
  • circulación termohalina;
  • productividad biológica.

Interesa desplegar:

  • boyas autónomas;
  • planeadores submarinos;
  • sensores permanentes.

4. Biología marina

Nuevos hábitats aparecen rápidamente.

Permiten estudiar:

  • colonización de especies;
  • especies invasoras;
  • adaptación genética;
  • biodiversidad profunda.

5. Arqueología submarina

El aumento del nivel del mar durante miles de años ocultó:

  • antiguos asentamientos costeros;
  • campamentos paleolíticos;
  • rutas de migración humana.

El deshielo puede ayudar a reconstruir esos paisajes mediante modelos digitales y exploración submarina.


6. Seguridad marítima

Nuevas rutas de navegación implican:

  • mayor tráfico comercial;
  • incremento del turismo polar;
  • necesidad de vigilancia ambiental;
  • sistemas de búsqueda y rescate (SAR).

Aplicación al Proyecto TRIDENTE

Esta línea encaja especialmente bien con la filosofía de determinadas propuestas de I+D+I marítima. Podría plantearse un nuevo módulo denominado:

TRIDENTE-ÁRTICO

Objetivo:

Desarrollar un sistema integrado de observación del deshielo polar mediante satélites, vehículos autónomos marinos (AUV y USV), drones aéreos e inteligencia artificial para cartografiar los cambios geológicos, oceanográficos y biológicos del Ártico, generando información útil para la investigación científica, la protección ambiental, la seguridad marítima y la planificación estratégica.

Este enfoque es coherente con la creciente importancia del Ártico como región de interés científico y geopolítico, donde el deshielo está abriendo nuevas rutas marítimas y modificando el entorno oceánico de forma acelerada.


Segun este texto de la noticia en cuestión: " La paleontología ya no depende únicamente de fósiles visibles como huesos, dientes o colmillos. Las nuevas técnicas de secuenciación permiten obtener miles de millones de fragmentos de ADN antiguo a partir de una cucharadita de suelo congelado y reconstruir genomas, comunidades vegetales y relaciones entre organismos que desaparecieron hace mucho tiempo. Una memoria que desaparece El permafrost también conserva ARN, proteínas y compuestos microbianos que ayudan a estudiar procesos biológicos muy anteriores a la civilización humana. Investigaciones anteriores realizadas en suelos de unos 30.000 años identificaron genes relacionados con la resistencia a antibióticos, incluidos mecanismos similares a los que hoy dificultan determinados tratamientos hospitalarios."


¿Que alcance tendría el deshielo en la investigación farmaceutica?

El alcance puede ser enorme. De hecho, muchos investigadores consideran que el permafrost constituye una de las mayores bibliotecas biológicas naturales del planeta. No tanto porque vaya a proporcionar "medicamentos congelados", sino porque conserva información genética y molecular de organismos que evolucionaron durante cientos de miles de años bajo condiciones muy distintas a las actuales.

1. Descubrimiento de nuevos antibióticos

Este es probablemente el campo con mayor potencial.

El permafrost conserva bacterias y hongos que:

  • evolucionaron aislados durante miles o millones de años;
  • desarrollaron moléculas antimicrobianas diferentes de las actuales;
  • compitieron con microorganismos hoy extinguidos.

Estas moléculas podrían inspirar nuevos antibióticos frente a bacterias resistentes.

Por ejemplo:

  • nuevos péptidos antimicrobianos;
  • enzimas bactericidas;
  • moléculas antifúngicas.

2. Comprender la resistencia a los antibióticos

El artículo menciona algo especialmente interesante.

Muchos genes de resistencia no surgieron por culpa de la medicina moderna.

Ya existían hace decenas de miles de años.

Esto demuestra que la "carrera armamentística" entre bacterias y antibióticos comenzó mucho antes de la aparición del ser humano.

Comprender:

  • cuándo aparecieron,
  • cómo evolucionaron,
  • cómo se transmitieron,

puede ayudar a diseñar antibióticos que eviten o retrasen la aparición de nuevas resistencias.


3. Nuevas enzimas

Los microorganismos del Ártico producen proteínas capaces de funcionar a temperaturas extremadamente bajas.

Estas enzimas pueden utilizarse en:

  • producción farmacéutica;
  • diagnóstico clínico;
  • biotecnología;
  • terapia génica;
  • fabricación de vacunas.

Muchas reacciones industriales consumen menos energía si pueden realizarse con enzimas activas a baja temperatura.


4. Nuevos antivirales

El ADN y ARN antiguos permiten estudiar cómo evolucionaron numerosos virus.

Eso ayuda a:

  • identificar proteínas conservadas;
  • encontrar puntos débiles comunes;
  • desarrollar antivirales de amplio espectro.

No significa que se puedan "resucitar" virus antiguos para obtener medicamentos; el valor principal está en comprender su evolución y los mecanismos de interacción con los hospedadores.


5. Inmunología

Los restos moleculares conservan información sobre cómo respondían los sistemas inmunitarios de animales extinguidos.

Eso puede aportar pistas sobre:

  • inflamación;
  • envejecimiento;
  • enfermedades autoinmunes;
  • adaptación a climas extremos.

6. Ingeniería genética

Miles de millones de fragmentos de ADN permiten identificar genes asociados a:

  • resistencia al frío;
  • reparación del ADN;
  • tolerancia a la radiación;
  • metabolismo lento;
  • resistencia a la deshidratación.

Muchos de estos genes podrían inspirar nuevas terapias o aplicaciones biotecnológicas, aunque su uso requeriría una validación muy rigurosa.


7. Descubrimiento de nuevas moléculas

Muchas bacterias producen los llamados metabolitos secundarios, responsables de fabricar:

  • antibióticos;
  • antiinflamatorios;
  • inmunosupresores;
  • antitumorales.

Es posible que especies hoy desaparecidas produjeran familias químicas completamente desconocidas.


8. Medicina personalizada

La enorme diversidad genética preservada ayuda a reconstruir la evolución de microorganismos asociados a humanos y animales.

Esto mejora:

  • estudios del microbioma;
  • evolución de patógenos;
  • interacción huésped-microbio.

Aplicación al medio marino

Este descubrimiento tiene un gran interés para la bioprospección marina. Podría integrarse en una iniciativa como:

Proyecto TRIDENTE-BIOPOLAR

Objetivo: desarrollar una plataforma de exploración biotecnológica de ambientes polares terrestres y marinos mediante vehículos autónomos, laboratorios móviles de secuenciación de ADN/ARN, inteligencia artificial y análisis bioquímico para identificar nuevas moléculas de interés farmacéutico.

Sus líneas de trabajo podrían incluir:

  • Exploración de sedimentos marinos bajo antiguos glaciares.
  • Muestreo de microorganismos extremófilos en fondos polares.
  • Secuenciación in situ con dispositivos portátiles.
  • IA para identificar genes candidatos a producir compuestos bioactivos.
  • Cribado de metabolitos con potencial antibiótico, antiviral o antitumoral.

Valor estratégico

Desde una perspectiva estratégica, el deshielo del Ártico puede abrir una nueva etapa de competencia internacional por los recursos biológicos. Además del interés por minerales, hidrocarburos o nuevas rutas marítimas, es probable que cobre importancia la bioprospección de microorganismos y moléculas con aplicaciones farmacéuticas y biotecnológicas.

No obstante, esa investigación debe realizarse bajo estrictas medidas de bioseguridad. Los microorganismos o fragmentos genéticos recuperados del permafrost requieren una evaluación cuidadosa para evitar riesgos ambientales o sanitarios, y cualquier posible aplicación farmacéutica debe pasar por años de investigación básica, validación preclínica y ensayos clínicos antes de convertirse en un tratamiento. En otras palabras, el mayor valor inmediato del deshielo no es la obtención directa de nuevos medicamentos, sino el acceso a una fuente extraordinaria de información biológica que puede acelerar el descubrimiento de futuras terapias.


¿España y sus instituciones, organismos, empresas podría realizar una exploración para desarrollar estas investigaciones a una zona polar terrestre donde no fuera necesario pedir permiso a alguna nación del entorno ártico?

Sí, aunque con importantes matices jurídicos y logísticos. España tiene varias vías para participar o incluso liderar investigaciones de este tipo sin depender necesariamente del permiso de un Estado ártico para cada campaña científica.

1. El mejor escenario: el Océano Ártico en alta mar

No todo el Ártico pertenece a los Estados ribereños (Canadá, Estados Unidos, Rusia, Noruega y Dinamarca/Groenlandia).

Existen zonas de:

  • alta mar;
  • fondos marinos internacionales (en determinadas áreas y con el régimen jurídico aplicable);
  • hielo marino estacional que no está sujeto a soberanía territorial.

En estas zonas pueden realizarse campañas oceanográficas y de investigación conforme al Derecho del Mar, respetando las normas internacionales y las obligaciones de protección ambiental.

Sin embargo, esto no permite desembarcar libremente en islas o costas que pertenecen a esos países.


2. Svalbard (Noruega): una opción especialmente interesante

El archipiélago de Svalbard tiene un régimen jurídico singular derivado del Tratado de Svalbard de 1920.

España es Parte del tratado.

Eso significa que, respetando la soberanía noruega y la normativa ambiental vigente, instituciones españolas pueden desarrollar actividades científicas en condiciones de igualdad con los demás Estados firmantes.

De hecho, numerosos países mantienen estaciones científicas o colaboraciones internacionales allí.

Para un proyecto de bioprospección, Svalbard es probablemente la mejor puerta de entrada al Ártico.


3. Groenlandia

Groenlandia pertenece al Reino de Dinamarca.

Aquí sí sería necesario trabajar mediante:

  • convenios científicos;
  • permisos específicos;
  • colaboración con universidades y autoridades groenlandesas.

4. Canadá, Alaska y Rusia

En estos territorios las investigaciones terrestres requieren autorización nacional.

En la situación geopolítica actual, colaborar en zonas rusas resulta especialmente difícil debido a las sanciones y restricciones internacionales.


Una alternativa muy interesante para España

En realidad, no es imprescindible ir al Ártico terrestre.

Gran parte del material de interés acaba transportándose hacia el mar por:

  • ríos;
  • glaciares;
  • icebergs;
  • sedimentos.

Esto abre la posibilidad de investigar:

  • sedimentos marinos;
  • microorganismos polares;
  • ADN ambiental (eDNA);
  • comunidades bacterianas;
  • compuestos bioactivos,

mediante campañas oceanográficas desde un buque científico, evitando muchas de las limitaciones de acceso terrestre.


Capacidades españolas

España posee una base científica muy sólida para un proyecto de este tipo. Entre los actores que podrían participar se encuentran:

  • el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con institutos de biología, oceanografía y geociencias;
  • el Instituto Español de Oceanografía, integrado en el CSIC;
  • el Comité Polar Español, que coordina la actividad científica polar española;
  • universidades con experiencia en microbiología, genómica y biología molecular;
  • centros de secuenciación genómica y bioinformática;
  • empresas biotecnológicas y farmacéuticas interesadas en bioprospección.

España, además, acumula décadas de experiencia en investigación polar gracias a sus campañas antárticas, lo que aporta conocimientos logísticos valiosos que podrían adaptarse parcialmente al Ártico.


Potencial para un proyecto nacional

Desde la perspectiva de tu línea de trabajo sobre I+D+I marítima, podría plantearse un programa como:

PROYECTO TRIDENTE-BIOPOLAR v1.0

Con tres ejes principales:

  1. Bioprospección marina polar
    • Muestreo de sedimentos marinos y microorganismos.
    • Secuenciación masiva de ADN ambiental.
    • Identificación de genes y metabolitos de interés biomédico.
  2. Farmacología de nueva generación
    • Descubrimiento de antibióticos frente a bacterias multirresistentes.
    • Enzimas adaptadas al frío para procesos farmacéuticos.
    • Moléculas con potencial antiinflamatorio, antiviral o antitumoral.
  3. Plataforma tecnológica
    • Vehículos submarinos autónomos (AUV).
    • ROV para muestreo de precisión.
    • Laboratorios móviles de secuenciación.
    • Inteligencia artificial para analizar millones de secuencias genéticas y priorizar las más prometedoras para investigación.

Valor estratégico

Un programa de este tipo situaría a España en un ámbito de gran proyección científica: la bioprospección polar, que puede convertirse en uno de los campos más relevantes de la biotecnología en las próximas décadas. Además de generar conocimiento, fortalecería capacidades nacionales en genómica, oceanografía, robótica submarina e inteligencia artificial aplicadas al descubrimiento de nuevos compuestos bioactivos, siempre dentro de los marcos legales internacionales y de las normas de conservación ambiental.


¿En el caso concreto de las islas de Svalbard (Noruega) haría falta permisos?

Sí, harían falta permisos, pero el procedimiento es mucho más accesible que en la mayor parte del Ártico.

La clave está en distinguir entre el derecho de acceso y el cumplimiento de la legislación noruega.

¿Qué permite el Tratado de Svalbard?

El Tratado de Svalbard (1920), del que España es Estado Parte, reconoce la soberanía de Noruega sobre el archipiélago, pero establece que los ciudadanos e instituciones de los Estados firmantes tienen un acceso no discriminatorio para determinadas actividades, entre ellas las científicas y económicas.

Eso significa que España no necesita un "permiso político especial" por ser un país extranjero, pero sí debe cumplir la normativa noruega aplicable.

En la práctica, para una campaña científica haría falta:

  • autorización para acceder a determinadas zonas protegidas;
  • permisos de muestreo biológico, geológico o paleontológico cuando sean exigibles;
  • evaluación de impacto ambiental para determinadas actividades;
  • autorización para instalar equipos permanentes o campamentos;
  • coordinación logística con el gobernador de Svalbard (Sysselmesteren).

Es un procedimiento administrativo y científico, no una autorización discrecional basada en la nacionalidad del solicitante.

Para un proyecto como el que se plantea

Si España quisiera desarrollar un programa de investigación sobre ADN antiguo, permafrost y bioprospección farmacéutica, podría estructurarlo aproximadamente así:

  • Liderazgo científico: CSIC y universidades.
  • Colaboración internacional: centros ya establecidos en Svalbard, como el Centro Universitario de Svalbard (UNIS) u otras estaciones de investigación.
  • Tramitación de los permisos ambientales y de muestreo ante las autoridades noruegas.
  • Despliegue de laboratorios móviles de secuenciación genética.
  • Campañas combinadas terrestres y marinas.

¿Podría España tener una base científica propia?

Sí, técnicamente es posible. Varios países mantienen estaciones o instalaciones científicas en Svalbard. Si España considerara que existe un interés estratégico y científico suficiente, podría estudiar la creación de una infraestructura permanente o semipermanente, siempre con autorización de Noruega y respetando la normativa ambiental.


Valor estratégico para España

Desde un punto de vista de política científica, Svalbard podría convertirse en un "laboratorio natural" para una iniciativa española de bioprospección polar. Un programa como TRIDENTE-BIOPOLAR podría combinar:

  • investigación del ADN antiguo del permafrost;
  • búsqueda de nuevos compuestos de interés farmacéutico;
  • estudio de microorganismos extremófilos;
  • secuenciación in situ;
  • uso de inteligencia artificial para identificar genes y metabolitos con potencial biomédico.

Además, la experiencia adquirida podría transferirse a otras áreas de interés para España, como la biotecnología marina, la exploración del océano profundo y la vigilancia ambiental de ecosistemas extremos. Este enfoque aprovecharía capacidades nacionales ya existentes y reforzaría la presencia científica española en un ámbito de creciente relevancia internacional.


¿España tiene acceso a datos que den como resultado la posible visualización de nuevas zonas terrestres por el deshielo en áreas internacionales no sujetas a permisos de paises ribereños?

La respuesta corta es sí para el acceso a los datos, pero no en el sentido de que estén apareciendo "nuevas tierras internacionales" libres de soberanía.

Hay que distinguir tres cuestiones.

1. ¿España puede conocer dónde se está retirando el hielo?

Sí. España tiene acceso a una enorme cantidad de información procedente de programas internacionales y europeos, entre ellos:

  • el programa europeo Copernicus (satélites Sentinel);
  • datos de la Agencia Espacial Europea (ESA);
  • imágenes de Landsat (NASA/USGS);
  • modelos digitales del terreno;
  • bases de datos glaciológicas y climáticas internacionales.

Con estos datos puede elaborarse una cartografía muy precisa del retroceso del hielo, de la aparición de nuevas costas, lagos proglaciares y terrenos previamente cubiertos.

2. ¿Existen nuevas tierras emergidas que no pertenezcan a ningún país?

En la práctica, casi no.

Aunque el hielo se retire y deje al descubierto terreno que llevaba miles de años cubierto, ese terreno normalmente ya forma parte del territorio soberano del Estado correspondiente. El deshielo no crea un territorio internacional.

Por ejemplo:

  • una nueva costa en Groenlandia sigue siendo territorio del Reino de Dinamarca;
  • una zona descubierta en Svalbard sigue siendo territorio noruego;
  • una nueva isla frente a Canadá sigue siendo canadiense, salvo disputas muy específicas.

3. ¿Hay alguna excepción?

Sí, pero es limitada.

En el océano Ártico central, el retroceso del hielo marino abre nuevas áreas de navegación e investigación sobre el mar, que pueden estar en alta mar y no bajo soberanía territorial. Sin embargo:

  • el fondo marino puede estar sujeto a reclamaciones de plataforma continental extendida bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar;
  • no aparecen "islas internacionales" simplemente porque el hielo desaparezca.

¿Qué podría hacer España con esos datos?

España podría desarrollar un sistema propio de inteligencia geoespacial para detectar automáticamente cambios asociados al deshielo. Por ejemplo:

  • identificar nuevas superficies expuestas;
  • localizar antiguos cauces fluviales;
  • detectar zonas donde aflora permafrost;
  • estimar la estabilidad del terreno;
  • identificar áreas potencialmente interesantes para estudios geológicos o biológicos.

Este tipo de análisis puede realizarse íntegramente con datos de observación de la Tierra y algoritmos de inteligencia artificial, antes de plantear cualquier campaña de campo.

Aplicación a esta línea de proyectos

Encaja muy bien con una evolución del concepto TRIDENTE-BIOPOLAR, incorporando un módulo de observación remota, por ejemplo:

TRIDENTE-POLAR GEOINT

Objetivo: integrar imágenes satelitales, radar de apertura sintética (SAR), datos ópticos, modelos digitales del terreno e inteligencia artificial para generar mapas dinámicos del retroceso del hielo, identificar nuevas superficies expuestas y priorizar áreas con interés geológico, biológico u oceanográfico para futuras campañas científicas.

Este enfoque permitiría reducir costes, optimizar las expediciones y seleccionar los emplazamientos con mayor valor científico, siempre dentro del marco jurídico internacional aplicable y respetando la soberanía de los Estados cuando las zonas identificadas se encuentren en su territorio.


¿Si, apareciese una nueva área terrestre en el océano Ärtico Central España podría instalar una base terrestre sin permisos de los países del entorno?

En términos generales, no. Aunque la pregunta es interesante desde el punto de vista del Derecho internacional, la respuesta jurídica actual es bastante clara.

Caso 1. Aparece una isla porque desaparece el hielo marino

Si el hielo marino se retira y parece "aparecer" una isla, en realidad esa isla normalmente ya existía debajo del hielo o formaba parte de una plataforma continental vinculada a un Estado. El deshielo no convierte automáticamente ese terreno en terra nullius (territorio sin soberano).

En ese caso, España no podría instalar una base sin el consentimiento del Estado con soberanía sobre ese territorio.

Caso 2. Surge una isla por un fenómeno geológico nuevo

Si apareciera una isla completamente nueva por vulcanismo u otro proceso geológico, la situación sería más compleja y dependería del Derecho internacional y de las circunstancias geográficas.

En el océano Ártico central es poco probable que una isla de ese tipo quedara fuera de cualquier posible reclamación. Además, los Estados ribereños podrían tener derechos relacionados con su plataforma continental o su zona económica exclusiva, según la ubicación y la normativa aplicable.

Caso 3. Alta mar

La alta mar no puede ser objeto de apropiación estatal. Tampoco puede un Estado instalar una base permanente sobre un territorio que no existe jurídicamente o reclamar soberanía sobre una parte de la alta mar.

Sí pueden realizarse determinadas actividades científicas desde:

  • buques oceanográficos;
  • plataformas flotantes cuando sean compatibles con el Derecho internacional;
  • campamentos temporales sobre hielo, siempre que se respeten las normas aplicables y las condiciones de seguridad.

Eso es muy distinto de establecer una base terrestre soberana.

¿Existe algún precedente?

Ha habido casos históricos de islas recién formadas (por ejemplo, tras erupciones volcánicas) cuya situación jurídica se resolvió atendiendo a su localización y al Derecho del Mar. No existe una regla que permita a un tercer Estado ocupar libremente una nueva isla en el Ártico simplemente porque nadie la haya habitado antes.

Desde un punto de vista estratégico

Si España quisiera reforzar su presencia científica en el Ártico, una estrategia mucho más viable sería:

  • ampliar su participación en programas internacionales de investigación;
  • establecer acuerdos con infraestructuras existentes, como las de Svalbard;
  • incrementar las campañas oceanográficas en áreas de alta mar donde el Derecho internacional lo permite;
  • desarrollar capacidades de observación remota y vehículos autónomos para investigación marina.

Ese enfoque es jurídicamente sólido, científicamente útil y compatible con el marco internacional vigente, sin depender de escenarios muy improbables como la aparición de un nuevo territorio sin soberanía definida.


Digamos que podría posicionar un buque de investigación científica cercano a la isla y realizar expediciones científicas a esta.

Sí, es concebible como escenario, pero dependería completamente del estatus jurídico de la isla y de dónde estuviera situada.

Si hablamos de una hipótesis en la que apareciera una nueva superficie terrestre cuya soberanía aún no estuviera resuelta, la situación sería la siguiente:

  • Posicionar un buque de investigación en aguas internacionales próximas sería, en principio, posible si el buque permanece en alta mar y cumple el Derecho internacional.
  • Desembarcar científicos para realizar estudios temporales podría ser jurídicamente más complejo. Si la soberanía estuviera realmente indeterminada, probablemente los Estados interesados intentarían acordar un régimen provisional o emitir posiciones sobre la zona. No existiría un derecho automático de cualquier país a instalar un campamento o realizar investigaciones sin más.
  • Instalar una base científica permanente sería mucho más difícil. Un establecimiento permanente podría interpretarse como un acto con implicaciones sobre la soberanía o la ocupación efectiva, por lo que previsiblemente generaría objeciones diplomáticas.

Desde el punto de vista científico, una misión española podría organizarse de forma similar a una campaña oceanográfica clásica:

  1. Un buque de investigación permanece en alta mar como plataforma logística.
  2. Equipos de científicos desembarcan temporalmente para tomar muestras geológicas, biológicas y ambientales.
  3. Se utilizan drones, helicópteros (si el buque dispone de ellos), embarcaciones auxiliares o vehículos autónomos para ampliar la exploración.
  4. Las muestras se procesan a bordo o se trasladan posteriormente a laboratorios en España.

Este tipo de despliegue es técnicamente viable y ya tiene precedentes en campañas polares y oceanográficas, aunque normalmente se realiza con los permisos correspondientes cuando la zona está bajo jurisdicción de un Estado.


Aplicación al proyecto TRIDENTE

En el marco de un concepto como TRIDENTE-BIOPOLAR, el elemento central podría ser un buque oceanográfico de nueva generación que actuara como:

  • laboratorio flotante de genómica y secuenciación;
  • centro de operaciones para AUV, ROV y drones aéreos;
  • plataforma de cartografía geológica y oceanográfica;
  • base logística para campañas temporales de muestreo terrestre cuando el marco jurídico lo permitiera.

Este enfoque tiene una ventaja importante: la mayor parte del valor científico puede obtenerse desde el propio buque y mediante vehículos autónomos, reduciendo la necesidad de infraestructuras permanentes en tierra y facilitando la adaptación a distintos escenarios legales y ambientales.

En el caso de las islas del Ärtico próximas a Canada crees que podría ser útil para España hablar de la expedición de Lorenzo Ferrer Maldonado (siglo XVI): Historiador y navegante español (originario de Berja, Almería) que afirmó haber navegado por el océano Glacial Ártico y cruzado el estrecho de Anián (hoy conocido como estrecho de Bering) en 1588. Aunque sus escritos fueron considerados apócrifos durante años, investigaciones recientes sugieren que pudo haberse anticipado a Vitus Bering en más de 140 años.
 
Artículo: Ferrer Maldonado y el paso interocéanico: 
https://armada.defensa.gob.es/ArmadaPortal/ShowPropertyServlet?nodePath=/BEA%20Repository/Desktops/Portal/ArmadaEspannola/Pages/cienciaorgano/02cienciaihcn/08losmaresrelatados/08losmaresrelatados-es/FERRERMALDONADO//archivo

Es una idea interesante desde el punto de vista histórico y cultural, pero sería conveniente separar claramente el valor histórico del valor jurídico y diplomático.

Desde la perspectiva histórica

La figura de Lorenzo Ferrer Maldonado ha sido objeto de debate durante siglos. Su relato describe un supuesto viaje por el Ártico en 1588 y una travesía por el llamado estrecho de Anián, nombre que aparecía en la cartografía de la época para el paso entre Asia y América.

Algunos investigadores han señalado que ciertos detalles de su manuscrito son llamativos y podrían reflejar conocimientos geográficos poco comunes para su tiempo. Sin embargo, no existe un consenso historiográfico que confirme que realmente realizó ese viaje. La posición mayoritaria sigue siendo que su relato no está suficientemente demostrado como para reescribir la historia de la exploración del Ártico.

Por tanto, sería más prudente decir:

"La expedición atribuida a Lorenzo Ferrer Maldonado constituye una hipótesis histórica de interés que merece seguir siendo investigada."

que afirmar:

"España descubrió antes que Bering el estrecho."

Esa segunda afirmación requeriría pruebas mucho más sólidas.

Desde la perspectiva jurídica

Aquí la respuesta es mucho más clara.

No. Aunque pudiera demostrarse que Ferrer Maldonado llegó al Ártico antes que otros exploradores europeos, eso no otorgaría a España derechos territoriales actuales.

El Derecho internacional moderno no reconoce títulos de soberanía basados únicamente en exploraciones históricas de hace varios siglos. Las fronteras y soberanías actuales en el Ártico descansan en tratados, reconocimiento internacional y normas contemporáneas, no en prioridades de descubrimiento del siglo XVI.

Desde la perspectiva diplomática

Aquí sí podría tener utilidad.

España podría utilizar esa historia para:

  • reforzar su tradición como nación exploradora;
  • impulsar proyectos de investigación histórica y cartográfica;
  • organizar exposiciones, publicaciones y congresos;
  • promover campañas científicas con una narrativa histórica propia.

Sería una forma de proyectar una identidad científica y marítima, similar a cómo otros países ponen en valor a sus exploradores.

Aplicación a un programa científico

Podría plantearse una iniciativa como:

Programa FERRER MALDONADO

Con varios ejes:

  • Investigación histórica y documental sobre las exploraciones españolas del Ártico.
  • Cartografía comparada entre mapas históricos y modernos.
  • Campañas oceanográficas y geológicas en el Ártico.
  • Estudios de paleoclimatología y bioprospección.
  • Divulgación del patrimonio marítimo español.

Valor para España

Como elemento de diplomacia científica, el nombre de Ferrer Maldonado puede ser útil para dar identidad a un programa nacional de investigación polar. Sin embargo, sería recomendable presentarlo como un homenaje a una figura histórica cuya expedición sigue siendo objeto de estudio, evitando utilizarla como fundamento de reivindicaciones territoriales o de derechos especiales en el Ártico.

En otras palabras, su mayor potencial está en fortalecer el relato científico y marítimo de España, no en modificar el marco jurídico internacional vigente. Ese enfoque sería mucho más sólido y tendría mayor credibilidad ante la comunidad científica y los socios internacionales.

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