¿Qué tiene de especial?
Hasta ahora existían:
- Drones que aterrizaban sobre el agua.
- Robots submarinos.
- Vehículos híbridos con hélices.
Pero este sistema consigue una transición aire-agua-aire mediante un mecanismo de aleteo, algo mucho más complejo porque:
- el aire es unas 800 veces menos denso que el agua;
- unas alas que funcionan bien en el aire normalmente funcionan muy mal bajo el agua;
- salir del agua es especialmente difícil porque debe romper la tensión superficial sin perder sustentación.
Los investigadores resolvieron este problema mediante:
- alas flexibles de membrana;
- una cola orientable;
- distintas frecuencias de batido según el medio;
- un ángulo de salida cercano a 70° para evitar que las alas golpeen la superficie.
Prestaciones actuales
El prototipo es todavía un demostrador tecnológico:
- peso: aproximadamente 250 gramos;
- velocidad bajo el agua: alrededor de 1 m/s;
- velocidad en vuelo: alrededor de 6 m/s;
- transición automática entre ambos medios.
Aplicaciones para España y el medio marino
Esta tecnología encaja muy bien con muchas de las ideas que hemos comentado anteriormente sobre plataformas marítimas inteligentes.
Podría utilizarse para:
- inspección de puertos;
- vigilancia de parques eólicos marinos;
- control de cables submarinos;
- inspección de emisarios y tuberías;
- vigilancia de reservas marinas;
- localización de vertidos;
- seguimiento de bancos de peces;
- búsqueda de cajas negras de aeronaves;
- operaciones de salvamento marítimo;
- investigación científica en zonas costeras.
Aplicaciones de defensa
Desde un punto de vista tecnológico (no ofensivo), un sistema así podría emplearse para:
- reconocimiento de litoral;
- vigilancia de infraestructuras submarinas críticas;
- inspección de minas o artefactos mediante sensores;
- apoyo a operaciones anfibias;
- enlace entre vehículos aéreos y submarinos;
- vigilancia discreta de estrechos y puertos.
Al cambiar continuamente entre vuelo y navegación submarina, sería un sistema muy difícil de detectar únicamente con radares o sonares convencionales.
Posible evolución
Durante la próxima década podrían aparecer versiones con:
- inteligencia artificial embarcada;
- navegación completamente autónoma;
- paneles solares en las alas para ampliar la autonomía;
- comunicaciones por satélite;
- sensores oceanográficos miniaturizados;
- cámaras hiperespectrales;
- sonares compactos;
- sensores químicos para contaminación;
- módulos intercambiables según la misión.
Relación con estos proyectos
Este desarrollo podría integrarse de forma natural con conceptos como una red de vigilancia marítima basada en drones, UUV y plataformas autónomas. Un robot anfibio de este tipo podría actuar como nodo móvil capaz de enlazar el dominio aéreo y el submarino, inspeccionando zonas donde un dron convencional no puede operar y donde un vehículo submarino tendría dificultades para comunicarse.
En conjunto, este avance no supone todavía una revolución operativa inmediata, pero sí puede considerarse un hito tecnológico. Si la tecnología madura y aumenta su autonomía, carga útil y robustez frente al oleaje, podría convertirse en una nueva familia de vehículos para oceanografía, vigilancia ambiental, inspección de infraestructuras y determinadas misiones marítimas especializadas
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