Un nuevo tipo de batería está a punto de conquistar Europa: no está hecha de litio ni de níquel, sino de sal marina
Aplicaciones en el miedo marino
Autor: Salvador Lechuga Lombos + IA
Resumen de la noticia:
La noticia es muy interesante y, aunque algunos titulares la presentan como si fuera una revolución inminente, la realidad es algo más matizada.
Lo que se está desarrollando en Europa no es una batería que "funcione con agua de mar" en el sentido literal, sino una tecnología que utiliza agua salada (salmuera) y el sodio, un elemento muy abundante en el mar, como base de su sistema de almacenamiento. Una de las empresas más avanzadas en este campo es AquaBattery, que ya dispone de una planta piloto en Delft (Países Bajos) y pretende alcanzar la madurez comercial en los próximos años. La Unión Europea ha financiado su desarrollo y la tecnología ha recibido un importante reconocimiento europeo.
¿Cómo funciona?
En lugar de emplear litio, níquel o cobalto, utiliza una tecnología de membranas que, al cargarse, separa el agua salada en soluciones ácidas y básicas que se almacenan en depósitos. Cuando se necesita electricidad, esas soluciones vuelven a combinarse y generan energía, regenerando nuevamente agua salada.
Ventajas
- No depende del litio, el cobalto o el níquel.
- El sodio es uno de los elementos más abundantes de la Tierra.
- Presenta muy bajo riesgo de incendio, una ventaja importante frente a algunas baterías de litio.
- Es más sostenible y fácilmente reciclable.
- Puede construirse con capacidades muy grandes simplemente aumentando el tamaño de los depósitos, lo que la hace muy atractiva para almacenar energía renovable.
Limitaciones
También tiene inconvenientes:
- Su densidad energética es inferior a la de las baterías de litio.
- No es adecuada, al menos por ahora, para teléfonos móviles, ordenadores portátiles o vehículos eléctricos de gran autonomía.
- Su principal mercado será el almacenamiento estacionario de energía: parques solares, parques eólicos, industrias y redes eléctricas.
¿Qué supone para España?
Aquí es donde puede tener un enorme interés.
España posee:
- cerca de 8.000 km de costa;
- una enorme capacidad de energía eólica marina y terrestre;
- una de las mayores producciones fotovoltaicas de Europa;
- numerosas plantas desaladoras.
Estas baterías podrían instalarse junto a:
- parques eólicos marinos;
- plantas fotovoltaicas;
- puertos;
- islas como Baleares y Canarias;
- plantas desaladoras, formando sistemas energéticos prácticamente autosuficientes.
Relación con las propuestas de I+D+I+M
Esta tecnología encaja muy bien con algunos de los programas nacionales que hemos comentado en otras conversaciones. Un Programa Nacional de Almacenamiento Energético Marino podría investigar:
- baterías de agua salada de gran capacidad;
- integración con energía undimotriz y mareomotriz;
- alimentación de observatorios oceánicos permanentes;
- suministro energético para vehículos submarinos autónomos (AUV) mediante estaciones de recarga costeras;
- apoyo energético a puertos inteligentes y bases navales.
¿Puede sustituir al litio?
No completamente.
Lo más probable es que durante las próximas décadas convivan varias tecnologías:
- Litio → automóviles de altas prestaciones, electrónica portátil y aviación.
- Sodio y agua salada → almacenamiento de redes eléctricas y energías renovables.
- Baterías de estado sólido → aplicaciones de alta densidad energética.
- Hidrógeno → almacenamiento estacional y transporte pesado.
En otras palabras, no parece que las baterías de agua salada vayan a reemplazar al litio en todos los ámbitos, pero sí tienen un gran potencial para transformar el almacenamiento de electricidad a gran escala. Si alcanzan los costes y la fiabilidad previstos, podrían convertirse en una pieza clave de la transición energética europea y reducir significativamente la dependencia de materias primas críticas.
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