miércoles, 22 de julio de 2026

Suben a la cima de una montaña de 7.000 metros de altura en los Andes y encuentran un ratón rompiendo las leyes de la biología

¿Puede haber mamíferos que hayan llegado al fondo de las Fosas Marianas?
Autor: Salvador Lechuga Lombos + IA


Resumen de la noticia: 

El hallazgo es extraordinario porque amplía de forma significativa los límites conocidos de la vida de los mamíferos.

En la cima de un volcán andino de aproximadamente 6.700-7.000 metros de altitud, los investigadores encontraron un ratón del género Phyllotis viviendo en condiciones que hasta hace poco se consideraban prácticamente incompatibles con la vida de un mamífero. Allí se combinan varios factores extremos:

  • Solo existe alrededor del 40 % del oxígeno disponible al nivel del mar.
  • Temperaturas que pueden descender muy por debajo de los -20 °C.
  • Vientos intensos.
  • Radiación ultravioleta muy elevada.
  • Escasez casi absoluta de vegetación y alimento.

Durante décadas se pensó que un mamífero no podía establecer poblaciones permanentes a semejante altitud. Sin embargo, este descubrimiento demuestra que algunos sí pueden hacerlo.

¿Está "rompiendo las leyes de la biología"?

No literalmente. Lo que rompe son nuestras expectativas.

Más bien demuestra que:

  • la fisiología de algunos mamíferos es mucho más flexible de lo que se creía;
  • la evolución puede producir adaptaciones extremadamente eficaces;
  • todavía desconocemos muchos límites reales de la vida.

Es un ejemplo de cómo la naturaleza sigue sorprendiendo a la ciencia.

¿Cómo puede sobrevivir?

Los investigadores creen que posee una combinación de adaptaciones.

Sangre altamente eficiente

Su hemoglobina probablemente capta oxígeno con mucha mayor eficacia que la de otros mamíferos.

Metabolismo especializado

Las células podrían aprovechar mejor cada molécula de oxígeno disponible.

Protección frente al frío

Es posible que disponga de:

  • abundante grasa parda,
  • excelente aislamiento térmico,
  • mecanismos para reducir el gasto energético.

Adaptaciones genéticas

Es probable que posea variantes en genes relacionados con:

  • transporte de oxígeno;
  • producción de energía celular;
  • resistencia al estrés oxidativo;
  • reparación del ADN.

¿De qué se alimenta?

Es una de las grandes incógnitas.

Las hipótesis incluyen:

  • insectos transportados por el viento;
  • semillas llevadas por tormentas;
  • líquenes;
  • pequeños restos orgánicos;
  • desplazamientos ocasionales a cotas inferiores para alimentarse.

Comprender este aspecto requerirá más investigaciones.

¿Por qué es importante?

Este descubrimiento puede tener repercusiones mucho más allá de la zoología.

Por ejemplo:

  • comprender mejor la adaptación humana a la hipoxia;
  • estudiar enfermedades relacionadas con la falta de oxígeno;
  • mejorar tratamientos cardiovasculares y respiratorios;
  • investigar nuevos mecanismos metabólicos;
  • comprender cómo podrían sobrevivir mamíferos en ambientes extremos.


Aplicaciones para España

Dado tu interés por la investigación marina y la tecnología, este hallazgo podría inspirar un programa nacional interdisciplinar.


Programa Nacional EXTREMUS

Objetivo: estudiar organismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas para desarrollar nuevas tecnologías.

Líneas de investigación:

  • fisiología de alta montaña;
  • biología marina profunda;
  • microorganismos de respiraderos hidrotermales;
  • organismos polares;
  • genética adaptativa;
  • biomateriales inspirados en organismos extremos;
  • sensores biomédicos para hipoxia;
  • robótica para ambientes extremos.

En el ámbito marino, estos conocimientos podrían aplicarse a:

  • submarinos de larga permanencia;
  • equipos de rescate submarino;
  • buceo de saturación;
  • hábitats submarinos;
  • futuras bases científicas en grandes profundidades;
  • sistemas de soporte vital más eficientes para operaciones navales.


Mirando al futuro

Este tipo de descubrimientos refuerza una idea cada vez más aceptada: la naturaleza ya ha resuelto muchos problemas de ingeniería que nosotros apenas empezamos a comprender.

Así como los extremófilos marinos revolucionaron la biotecnología (por ejemplo, aportando enzimas utilizadas en biología molecular), los mamíferos capaces de vivir cerca del límite fisiológico podrían abrir una nueva generación de investigaciones en medicina, bioingeniería y exploración de ambientes extremos, tanto en la Tierra como, algún día, en otros planetas.


¿Partiendo de este principio podríamos concluir que puede haber mamíferos que hayan llegado al fondo de las Fosas Marianas?

Es una hipótesis interesante, pero no podríamos concluirlo a partir de este descubrimiento.

Lo que sí nos enseña el ratón andino es una lección importante: no debemos asumir que conocemos todos los límites fisiológicos de los mamíferos. Sin embargo, la alta montaña y el fondo de la Fosa de las Marianas plantean desafíos muy diferentes.


Las diferencias son enormes

En la cima de los Andes, el principal problema es:

  • muy poco oxígeno;
  • frío intenso;
  • baja presión atmosférica.

En la Fosa de las Marianas, los retos son casi opuestos:

  • presión de unas 1.100 atmósferas (más de mil veces la presión al nivel del mar);
  • oscuridad absoluta;
  • temperatura de 1–4 °C;
  • alimento muy escaso;
  • necesidad de soportar una enorme compresión del cuerpo y de las células.

La presión extrema es el obstáculo más difícil para un mamífero.


¿Podría existir un mamífero desconocido allí?

Con el conocimiento científico actual, es muy improbable que un mamífero viva permanentemente a unos 11.000 metros de profundidad.

Los mamíferos marinos actuales (ballenas, focas, cachalotes) están adaptados para realizar inmersiones profundas, pero no para soportar de forma continua las presiones de las fosas oceánicas. El récord de inmersión del cachalote es de unos pocos kilómetros de profundidad, muy lejos del fondo de la Fosa de las Marianas.


¿Y si hubiera evolucionado durante millones de años?

En ciencia no puede demostrarse un negativo absoluto, por lo que no puede afirmarse que sea imposible. Si un linaje de mamíferos hubiera seguido una trayectoria evolutiva completamente distinta durante millones de años, en teoría podrían aparecer adaptaciones sorprendentes.

Sin embargo, tendría que resolver problemas enormes, como:

  • evitar el colapso de pulmones y cavidades con aire;
  • mantener activas las proteínas bajo presiones extremas;
  • conservar la función del sistema nervioso;
  • encontrar suficiente alimento para sostener un metabolismo de mamífero.

Actualmente no conocemos ningún mecanismo biológico que permita a un mamífero superar todos esos desafíos.


Lo que sí cambia este descubrimiento

El ratón de los Andes nos recuerda que la naturaleza puede sorprendernos. Hace unas décadas también se pensaba que era imposible encontrar ecosistemas complejos alrededor de los respiraderos hidrotermales del fondo oceánico, y su descubrimiento transformó nuestra comprensión de la vida en ambientes extremos.

Por tanto, una conclusión prudente sería:

  • No: este hallazgo no permite inferir que existan mamíferos en la Fosa de las Marianas.
  • : nos invita a mantener una mente abierta y a seguir explorando ambientes extremos, porque los límites de la vida todavía pueden deparar sorpresas, aunque las barreras físicas y fisiológicas de las grandes fosas hacen que esa posibilidad sea, con los conocimientos actuales, extremadamente remota


¿Según la tabla de la evolución de los mamíferos marinos en La Tierra cual sería en un hipotético el mamífero que podría tener las mejores capacidades para evolucionar su cuerpo hasta poder sumergirse hasta el fondo de las fosas Marianas?

Es un ejercicio de biología evolutiva muy interesante. Si imaginamos millones o decenas de millones de años de evolución, la cuestión no sería qué mamífero puede hacerlo hoy, sino qué linaje tendría el mejor punto de partida.

La posible clasificación sería la siguiente:

1. Cachalotes (la opción más plausible)

cachalote

Los cachalotes ya poseen varias adaptaciones extraordinarias:

  • Son los mamíferos que realizan algunas de las inmersiones más profundas.
  • Toleran largos periodos sin respirar.
  • Sus pulmones colapsan de forma controlada durante el descenso, reduciendo problemas asociados a la presión.
  • Poseen enormes reservas de oxígeno en músculos y sangre.
  • Tienen un sistema cardiovascular muy especializado para el buceo.

Evolutivamente, partirían con ventaja.


2. Zifios

zifios

Muchos zifios realizan inmersiones extremadamente profundas y largas.

Algunas especies podrían incluso superar al cachalote en profundidad máxima registrada.

Son candidatos muy sólidos.


3. Elefantes marinos

elefante marino del sur

Estos pinnípedos pasan gran parte de su vida buceando.

Aunque no alcanzan las profundidades de los cetáceos, poseen una fisiología impresionante para soportar hipoxia.


4. Focas de Weddell

foca de Weddell

Están adaptadas al agua extremadamente fría y a inmersiones prolongadas.

Podrían evolucionar aún más si existiera una presión selectiva adecuada.


¿Qué tendría que cambiar?

Para alcanzar unos 11.000 metros no bastaría con profundizar un poco más.

Serían necesarias transformaciones radicales:

  • un esqueleto mucho más flexible;
  • desaparición casi completa de cavidades con aire;
  • proteínas resistentes a presiones extremas;
  • membranas celulares similares a las de algunos peces abisales;
  • metabolismo mucho más lento;
  • sistema circulatorio completamente diferente;
  • nuevas formas de obtener energía.

En realidad, el animal resultante probablemente dejaría de parecerse mucho a un mamífero actual, aunque siguiera perteneciendo a ese grupo.


Un problema aún mayor: la alimentación

La presión no sería el único desafío.

Los fondos hadales contienen muy poca biomasa disponible para sostener un animal de varias toneladas.

Por ello, un "cachalote hadal" tendría que:

  • ser mucho más pequeño;
  • tener un metabolismo extremadamente bajo;
  • o desarrollar una estrategia alimentaria completamente nueva.


Una posibilidad evolutiva fascinante

Si imaginamos una evolución durante 20–50 millones de años, podría surgir un cetáceo con características como:

  • tamaño de 2–5 metros en lugar de 15–18;
  • cuerpo muy flexible y casi sin cavidades aéreas;
  • tejidos ricos en moléculas estabilizadoras de proteínas;
  • gran cantidad de mioglobina para almacenar oxígeno;
  • metabolismo reducido;
  • ecolocalización adaptada al entorno hadal;
  • capacidad para permanecer inmóvil durante largos periodos, consumiendo muy poca energía.


¿Sería posible?

Desde el punto de vista de la biología evolutiva, no contradice ninguna ley conocida, pero requeriría una historia evolutiva excepcionalmente larga y unas presiones selectivas muy específicas. Además, la escasez de alimento en las fosas oceánicas constituye probablemente una barrera aún más difícil que la presión.

Por ello, la mayoría de los biólogos consideraría este escenario muy improbable, aunque no absolutamente imposible. El mejor candidato de partida seguiría siendo un linaje de cetáceos buceadores profundos, especialmente los cachalotes y los zifios, porque ya poseen muchas de las adaptaciones fisiológicas necesarias para inmersiones extremas; el salto hasta el fondo de las fosas, sin embargo, sería de una magnitud evolutiva enorme.

Imagen:  mamífero de las profundidades




¿Podría haber en el fondo del mar una cavidad que conectase con un mundo océanico perdido que hubiera sobrevivido a las extinciones masivas dadas sus características y haber evolucionado según su idiosincrasia?

Como hipótesis de ciencia ficción, es una idea fascinante. Como hipótesis científica, es extremadamente improbable con los conocimientos actuales, aunque plantea preguntas interesantes sobre los límites de la exploración del océano.

La razón principal es geológica. La corteza oceánica es relativamente joven (la mayor parte tiene menos de 200 millones de años) y está en continuo movimiento debido a la tectónica de placas. Las fosas oceánicas, incluida la Fosa de las Marianas, son precisamente zonas donde una placa se hunde bajo otra. Es un entorno muy dinámico, poco favorable para que una gran cavidad permanezca intacta durante decenas o cientos de millones de años.

Sin embargo, hay que distinguir entre dos ideas diferentes:

1. Un "mundo oceánico perdido" completamente aislado

Esta posibilidad es muy poco probable porque un ecosistema de grandes animales necesitaría:

  • una fuente continua de energía;
  • intercambio de nutrientes;
  • estabilidad geológica durante millones de años;
  • espacio suficiente para mantener poblaciones viables.

Mantener todo eso oculto sería extraordinariamente difícil.

2. Ecosistemas aislados parcialmente

Esta idea sí tiene precedentes reales.

Sabemos que existen ecosistemas muy peculiares en:

  • respiraderos hidrotermales;
  • filtraciones frías de metano;
  • cuevas submarinas;
  • acuíferos bajo el fondo marino;
  • sedimentos profundos.

Muchos de estos organismos viven gracias a la quimiosíntesis, obteniendo energía de compuestos químicos en lugar de la luz solar. Cuando se descubrieron en los años setenta, revolucionaron nuestra comprensión de la vida en la Tierra.

¿Y si existiera una gran cavidad?

En teoría, si existiera una enorme cavidad inundada y conectada con el océano por estrechos conductos, podría albergar organismos muy especializados. No obstante, probablemente serían:

  • microorganismos;
  • pequeños invertebrados;
  • peces adaptados a la oscuridad;
  • crustáceos;
  • quizá algunos cefalópodos.

La presencia de grandes mamíferos sería mucho menos probable debido a sus elevadas necesidades energéticas.

Un escenario evolutivo interesante

Si imaginamos un planeta con una historia geológica diferente —o una Tierra alternativa en una novela de ciencia ficción— un océano subterráneo aislado durante 100 millones de años podría dar lugar a una evolución independiente.

En ese escenario podrían aparecer:

  • cetáceos completamente ciegos que navegan mediante ecolocalización de altísima resolución;
  • organismos bioluminiscentes gigantes;
  • depredadores de metabolismo muy lento;
  • simbiosis con bacterias quimiosintéticas;
  • formas corporales desconocidas para nosotros.

Sería un auténtico "laboratorio evolutivo" independiente.


¿Podría descubrirse algo que nos sorprendiera?

Sí, y la historia de la ciencia invita a ser prudentes. Hace un siglo nadie imaginaba ecosistemas completos alrededor de respiraderos hidrotermales ni comunidades microbianas que prosperaran kilómetros bajo el fondo marino. Cada nueva tecnología de exploración profunda ha revelado organismos inesperados.

Por ello, aunque la existencia de un gran mundo oceánico oculto con mamíferos supervivientes de antiguas extinciones se considera extremadamente improbable, el océano profundo sigue siendo uno de los lugares menos explorados del planeta. Es razonable pensar que aún quedan especies, adaptaciones e incluso ecosistemas desconocidos por descubrir, aunque probablemente serán muy distintos de un "mundo perdido" al estilo de la ficción.


Programa Nacional Extremus ¿ es imprescindible para la ciencia española?

 Depende de cómo se plantee la palabra "imprescindible".

Si significa que la ciencia española no puede avanzar sin él, la respuesta sería no. España ya cuenta con excelentes grupos de investigación en biología, oceanografía, medicina, materiales, geología y biotecnología.

Pero si la pregunta es si un Programa Nacional EXTREMUS podría convertirse en una iniciativa estratégica de gran valor para España, mi respuesta sería .

¿Por qué tendría sentido?

España reúne una combinación de ventajas poco común:

  • Dos grandes fachadas marítimas (Atlántico y Mediterráneo).
  • Canarias, con volcanismo activo y aguas profundas cercanas.
  • Sierra Nevada, Pirineos y otros ambientes de alta montaña.
  • Una importante infraestructura oceanográfica.
  • Centros de excelencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, universidades y hospitales.
  • Una industria creciente en robótica, sensores, inteligencia artificial y tecnología naval.

Pocos países pueden estudiar en un mismo programa científico ambientes extremos terrestres y marinos.

Áreas donde podría generar impacto

Un programa de este tipo podría integrar investigaciones sobre:

  • organismos de grandes profundidades;
  • adaptación a la hipoxia (como el ratón andino);
  • microbiología de ambientes extremos;
  • biomateriales resistentes;
  • medicina del buceo y aeroespacial;
  • robótica para exploración extrema;
  • sensores bioinspirados;
  • biotecnología y nuevos compuestos de interés farmacéutico.

Esto favorecería la colaboración entre disciplinas que hoy a menudo trabajan de forma separada.

Beneficios estratégicos

Además del conocimiento científico, podría fortalecer capacidades nacionales en ámbitos como:

  • exploración oceánica;
  • economía azul;
  • vigilancia ambiental;
  • protección de infraestructuras submarinas;
  • innovación industrial;
  • formación de investigadores e ingenieros.

Muchas de las tecnologías desarrolladas para ambientes extremos terminan encontrando aplicaciones en otros sectores, desde la medicina hasta la industria.

Una posible estructura

Podría organizarse en varios ejes:

  1. Extremus Biología: organismos de ambientes extremos.
  2. Extremus Océano: exploración del océano profundo.
  3. Extremus Ingeniería: robots, vehículos autónomos y sensores.
  4. Extremus Salud: fisiología humana en condiciones extremas.
  5. Extremus Espacio: aplicaciones para exploración planetaria y habitabilidad.


Presupuesto orientativo

Si se concibiera como un programa nacional de diez años, una estimación razonable podría situarse entre 600 y 1.200 millones de euros repartidos a lo largo de la década. Eso equivaldría aproximadamente a 60–120 millones de euros al año, destinados a financiar proyectos competitivos, infraestructuras, campañas oceanográficas, equipamiento y formación.

En términos relativos, sería una inversión significativa, pero comparable a otros programas estratégicos de I+D de larga duración.

Valoración

No lo calificaría como un programa imprescindible en sentido estricto, porque la ciencia española tiene múltiples prioridades (energía, salud, IA, semiconductores, cambio climático, etc.). Sin embargo, sí podría ser un programa estratégico de alto impacto si se diseña con objetivos científicos claros, coordinación entre instituciones y un enfoque que combine investigación básica, transferencia tecnológica y aplicaciones para la economía azul, la salud y la exploración de ambientes extremos. Dada la posición geográfica y las capacidades científicas de España, podría convertirse en un área en la que el país desarrollara una ventaja competitiva internacional.


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