Habría que realizar varias modificaciones para adaptarlo a las condiciones del medio marino. Algunas adaptaciones clave incluirían:
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Materiales resistentes a la corrosión: Usar aleaciones marinas, recubrimientos anticorrosivos o materiales como el titanio y polímeros especiales.
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Sistema de movilidad acuático: Integrar hélices, patas articuladas para fondos irregulares o un sistema de flotabilidad ajustable.
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Sensores especializados: Incorporar sensores de presión, temperatura y sonar para navegación subacuática.
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Protección eléctrica: Sellado hermético contra agua y humedad para evitar cortocircuitos.
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Energía y autonomía: Uso de baterías de larga duración o alimentación desde una fuente externa como energía undimotriz o solar.
Si se adapta correctamente, podría usarse en tareas como mantenimiento de plataformas offshore, inspección de barcos y estructuras submarinas, manipulación de objetos en el océano o rescate en entornos hostiles.