lunes, 29 de junio de 2026

España se queda fuera de los centros de operaciones sobre el cableado marítimo pese a ser un punto estratégico

España y el cableado Marítimo 
Autor: Salvador Lechuga Lombos + IA


Resumen de la noticia: 
La noticia apunta a una decisión con implicaciones estratégicas importantes: la Comisión Europea ha decidido que los primeros centros regionales de operaciones para la protección del cableado submarino se sitúen en Italia (para el Mediterráneo) y Finlandia (para el Báltico), sin incluir a España, pese a que el país es uno de los principales puntos de entrada y salida de cables submarinos de Europa.

Hay varios aspectos relevantes:

  • España es uno de los grandes nodos de conectividad entre Europa, África, Canarias y América. Una parte muy importante del tráfico internacional pasa por cables que llegan a la Península.
  • La Comisión Europea justifica estos centros como estructuras para compartir información en tiempo real, detectar anomalías y coordinar la respuesta ante sabotajes o incidentes sobre infraestructuras críticas.
  • El centro mediterráneo será coordinado por Italia junto con Grecia, Chipre y Malta.

Desde un punto de vista estratégico, pueden hacerse varias observaciones:

  1. La posición geográfica española sigue siendo muy relevante. Aunque el centro de coordinación no esté en España, los cables que atraviesan el Estrecho de Gibraltar, conectan con Canarias o cruzan el Atlántico mantienen al país como una infraestructura crítica europea.
  2. La sede política no equivale necesariamente al control operativo total. La vigilancia diaria de las aguas españolas continúa siendo responsabilidad de las autoridades nacionales, incluida la Armada y otros organismos competentes. España ya ha reforzado en los últimos años las capacidades para proteger infraestructuras submarinas ante el aumento de amenazas híbridas.
  3. Sí existe un componente de influencia institucional. Albergar un centro europeo suele traducirse en:
    • mayor presencia de expertos;
    • acceso más directo a la toma de decisiones;
    • atracción de inversiones y proyectos tecnológicos;
    • mayor peso político en la definición de protocolos comunes.

En ese sentido, perder la candidatura supone una oportunidad perdida.

Precisamente, esta cuestión enlaza con algunos proyectos sobre los que hemos hablado anteriormente, como la creación de capacidades nacionales de vigilancia submarina mediante vehículos autónomos, sensores permanentes, drones submarinos y centros de integración de información. Independientemente de dónde se ubique el hub europeo, España podría seguir reforzando capacidades propias para proteger los aproximadamente centenares de infraestructuras críticas situadas en sus aguas.

En definitiva, la noticia refleja una diferencia entre dos realidades:

  • estratégicamente, España continúa siendo uno de los países más importantes de Europa para las comunicaciones submarinas;
  • institucionalmente, en esta ocasión la Unión Europea ha optado por situar el centro de coordinación mediterráneo en Italia, lo que supone una pérdida de protagonismo para España en la gobernanza europea de esta infraestructura crítica.


¿España compitió por que este centro de operaciones tuviera la sede en su terriotorio nacional?

Hay indicios claros de que España sí presentó una candidatura, aunque no para el mismo hub mediterráneo que finalmente obtuvo Italia.

En concreto, el Ministerio de Defensa promovió el proyecto ARCHUB (Atlantic Regional Cable Hub), con la propuesta de situarlo en el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM) de Cartagena. El proyecto pretendía crear un centro regional para la protección de cables submarinos en el Atlántico, integrando vigilancia marítima, ciberseguridad e intercambio de información con operadores y aliados europeos.

Sin embargo, la Comisión Europea anunció únicamente la financiación de dos primeros hubs regionales:

  • Mar Mediterráneo, coordinado por Italia junto con Grecia, Chipre y Malta.
  • Mar Báltico, coordinado por Finlandia junto con Dinamarca, Alemania, Estonia, Letonia y Suecia.

Lo que no aparece en la información oficial publicada por la Comisión es que España hubiera presentado una candidatura formal para albergar el hub mediterráneo que finalmente recibió Italia. Tampoco la Comisión explica públicamente por qué eligió el consorcio italiano frente a otras posibles propuestas.

Por tanto, la situación puede resumirse así:

  • : España impulsó una iniciativa para albergar un centro europeo de protección de cables submarinos (ARCHUB), con sede propuesta en Cartagena.
  • No puede afirmarse con la información disponible que España compitiera directamente contra Italia por el hub mediterráneo. Es posible que las propuestas fueran distintas (Atlántico frente a Mediterráneo) o que la Comisión decidiera comenzar únicamente con dos regiones.

Además, la propia Comisión ha señalado que estos son los primeros centros regionales y que forman parte de un despliegue inicial del Plan de Acción Europeo para la Seguridad de los Cables, lo que deja abierta la posibilidad de crear nuevos hubs en otras cuencas marítimas, como el Atlántico, en futuras convocatorias.


¿Porque no se incluyo a España en el centro de operaciones italiano y si a Grecia, Chipre y Malta?

La respuesta corta es que la Comisión Europea no ha explicado públicamente por qué incluyó a Grecia, Chipre y Malta y no a España. Cualquier explicación más concreta sería especulativa.

Sin embargo, sí pueden identificarse varios factores que probablemente influyeron:

  1. El ámbito geográfico del hub mediterráneo

La propuesta aprobada parece estar muy orientada al Mediterráneo oriental, una zona especialmente sensible por la concentración de cables que conectan Europa con Oriente Medio, Asia y el norte de África, además de la proximidad a conflictos como los de Ucrania y Oriente Próximo. Grecia, Chipre y Malta ocupan posiciones muy relevantes en ese corredor.

  1. Italia lideró un consorcio regional

La Comisión financió un proyecto presentado por Italia junto con Grecia, Chipre y Malta. En este tipo de convocatorias europeas suele valorarse la existencia de un consorcio previamente organizado, con reparto de responsabilidades y capacidades técnicas. No significa necesariamente que España fuera descartada por falta de importancia, sino que el proyecto italiano pudo ser considerado más maduro o ajustado a los objetivos de esa convocatoria.

  1. España orientó su candidatura hacia el Atlántico

Como comentábamos antes, España impulsó el proyecto ARCHUB, centrado en el Atlántico y con sede propuesta en Cartagena. Si esa era la apuesta española, es posible que no existiera una candidatura española para integrarse en el hub mediterráneo liderado por Italia. La documentación pública no aclara este extremo.

  1. La Comisión solo financió dos hubs iniciales

El programa comenzó con un hub para el Báltico y otro para el Mediterráneo. Eso no significa que el mapa definitivo vaya a quedarse así; la propia Comisión ha indicado que forma parte de una primera fase del Plan de Acción para la Seguridad de los Cables Submarinos.


¿Es llamativa la ausencia de España?

Desde un punto de vista estratégico resulta llamativa porque España:

  • controla el acceso occidental al Mediterráneo mediante el Estrecho de Gibraltar;
  • es uno de los mayores puntos de aterrizaje de cables submarinos de Europa;
  • conecta Europa con América, Canarias y África Occidental;
  • dispone de una importante capacidad naval y de vigilancia marítima.

Por ello, varios analistas consideran que habría sido lógico que España desempeñara un papel relevante en la arquitectura europea de protección de cables.

No obstante, no debe interpretarse automáticamente como una exclusión política. Es posible que la Comisión haya optado por repartir funciones por regiones (Báltico, Mediterráneo oriental y, en el futuro, Atlántico), o que España participe en redes de intercambio de información sin albergar ni formar parte formalmente del consorcio que dirige el hub italiano.

Hasta la fecha, la Comisión Europea no ha publicado una evaluación comparativa que explique por qué el consorcio italiano fue seleccionado ni por qué España no figura entre sus socios. Por tanto, cualquier explicación adicional iría más allá de la información oficial disponible.

¿A que se puede deber que la comisión europea no haya aprobado el proyecto que el Ministerio de Defensa promovió: el proyecto ARCHUB (Atlantic Regional Cable Hub), con la propuesta de situarlo en el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM) de Cartagena. El proyecto pretendía crear un centro regional para la protección de cables submarinos en el Atlántico, integrando vigilancia marítima, ciberseguridad e intercambio de información con operadores y aliados europeos.?

No se conoce una explicación oficial de la Comisión Europea sobre por qué el proyecto español ARCHUB no fue seleccionado en esta primera convocatoria. Sin esa información, solo pueden plantearse hipótesis razonables, no conclusiones.

Las posibilidades más probables son las siguientes:

  1. La Comisión decidió empezar con solo dos regiones prioritarias

El Plan Europeo para la Seguridad de los Cables comenzó con dos hubs: uno para el Báltico y otro para el Mediterráneo. Es posible que la Comisión considerara que el Atlántico podía abordarse en una fase posterior, independientemente de la calidad de la propuesta española.

  1. El proyecto italiano pudo obtener una mejor evaluación

En este tipo de convocatorias se valoran aspectos como:

  • el número de países participantes;
  • la madurez técnica del proyecto;
  • la financiación comprometida;
  • la gobernanza;
  • el calendario de ejecución;
  • la interoperabilidad con otros sistemas europeos.

No se han publicado las puntuaciones de evaluación, por lo que no puede afirmarse que ARCHUB fuera inferior; simplemente pudo obtener una valoración menor en alguno de esos criterios.

  1. Prioridad geopolítica del Mediterráneo oriental

Durante los últimos años se han producido numerosos incidentes sobre infraestructuras submarinas en el Mar Báltico y existe una creciente preocupación por la seguridad de las conexiones entre Europa, Oriente Medio y Asia a través del Mediterráneo oriental.

Desde ese punto de vista, Italia, Grecia, Chipre y Malta forman un corredor estratégico muy específico que pudo recibir prioridad.

  1. El Atlántico ya dispone de otras capacidades de vigilancia

Otra posibilidad es que la Comisión considerara que el Atlántico occidental ya cuenta con importantes capacidades nacionales y de la OTAN (España, Portugal, Francia, Reino Unido, Estados Unidos), mientras que otras zonas necesitaban reforzar antes la coordinación civil europea.

No significa que el Atlántico sea menos importante, sino que la prioridad presupuestaria pudo dirigirse a otras áreas.

  1. Cuestiones presupuestarias

El presupuesto inicial del programa es limitado. Es habitual que la Comisión apruebe menos proyectos de los que reciben una evaluación favorable.


¿Fue un rechazo al proyecto español?

No necesariamente.

En las convocatorias europeas existen varias posibilidades:

  • un proyecto puede no alcanzar la puntuación mínima;
  • puede alcanzar la puntuación mínima pero quedarse fuera por falta de presupuesto;
  • puede aplazarse para futuras fases del programa.

Hasta donde se ha hecho público, no sabemos cuál de estas situaciones corresponde a ARCHUB.


¿Resulta sorprendente?

Sí, porque España reúne varias ventajas objetivas:

  • controla el acceso occidental al Mediterráneo mediante el Estrecho de Gibraltar;
  • es uno de los principales puntos de aterrizaje de cables submarinos de Europa;
  • conecta Europa con América, África occidental y Canarias;
  • dispone de capacidades navales importantes y del COVAM en Cartagena.

Por ello, numerosos expertos consideran que España tiene condiciones para albergar un futuro hub europeo del Atlántico.

Sin embargo, sin conocer el informe de evaluación de la Comisión Europea, no es posible afirmar que la decisión obedeciera a razones políticas, técnicas o presupuestarias. Cualquiera de esas explicaciones es posible, pero ninguna está confirmada públicamente.

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