Finlandia prueba un sistema para detectar amenazas en los cables submarinos que sostienen internet
jueves, 11 de junio de 2026
Logro colosal de la ciencia española: investigadores de Madrid logran una perovskita que produce hidrógeno verde a partir de agua
Aplicaciones en el medio marino
Autor: Salvador Lechuga Lombos + IA
Resumen de la noticia:
Es una noticia muy interesante, pero el titular de “produce hidrógeno verde a partir de agua” merece un poco de contexto para entender por qué puede ser importante de verdad. La clave no es que se haya descubierto que el agua produzca hidrógeno (eso se conoce desde hace mucho), sino cómo hacerlo con menos energía, menos coste y materiales más abundantes.
Las perovskitas son una familia de materiales cristalinos muy estudiados porque pueden tener propiedades excepcionales para captar luz, transportar carga o actuar como catalizadores.
¿Por qué esto podría ser relevante?
- Menor coste del hidrógeno verde → hoy sigue siendo más caro que el hidrógeno producido con gas natural.
- Menos dependencia de metales escasos → varios proyectos españoles buscan sustituir catalizadores costosos por materiales más abundantes.
- Mejor integración con energía solar → producir combustible cuando hay excedente renovable.
- Aplicaciones industriales → acero, fertilizantes, química pesada, transporte marítimo o almacenamiento energético.
Eso sí: un resultado de laboratorio no significa automáticamente producción masiva. Normalmente el camino es:
- demostrar eficiencia en laboratorio,
- mantener rendimiento durante miles de horas,
- escalar fabricación,
- reducir coste por kilo de H₂.
España está empujando bastante en esta línea porque combina investigación en materiales y mucho potencial renovable.
Aplicaciones en el medio marino
Las aplicaciones en el medio marino del hidrógeno verde producido con materiales avanzados como las perovskitas son especialmente interesantes porque el mar concentra tres retos a la vez: energía, autonomía y descarbonización.
Algunas aplicaciones concretas:
1. Propulsión de buques sin emisiones directas
El hidrógeno puede alimentar:
- pilas de combustible que generan electricidad para motores eléctricos;
- motores adaptados para quemar hidrógeno.
Tiene interés en:
- ferris,
- remolcadores,
- barcos científicos,
- patrulleras,
- embarcaciones costeras.
Ejemplos reales incluyen proyectos como el MF Hydra.
2. Producción de combustible en puertos
Los puertos podrían convertirse en centros energéticos:
- desalinización de agua de mar,
- electrólisis alimentada por eólica y solar,
- almacenamiento de hidrógeno,
- suministro a barcos.
Puertos como Puerto de Róterdam ya desarrollan ecosistemas ligados al hidrógeno.
Esto permitiría reducir el transporte terrestre de combustibles.
3. Plataformas marinas energéticas
Una idea muy estudiada es combinar:
- parques eólicos marinos,
- producción de hidrógeno en alta mar,
- envío del hidrógeno por tubería o barco.
La ventaja es evitar parte del cableado eléctrico submarino y transportar energía en forma química.
4. Vehículos submarinos autónomos (AUV)
Los submarinos no tripulados y robots oceánicos tienen limitaciones por batería.
Las pilas de combustible de hidrógeno ofrecen:
- mayor autonomía,
- menos ruido,
- semanas o meses de operación.
Aplicaciones:
- cartografía oceánica,
- vigilancia ambiental,
- inspección de cables,
- investigación científica.
Ejemplos de referencia incluyen plataformas de Woods Hole Oceanographic Institution.
5. Producción de energía en islas y bases remotas
En islas o instalaciones marítimas:
- energía solar/eólica → hidrógeno → almacenamiento → electricidad cuando no hay viento o sol.
Esto reduce dependencia del diésel.
6. Acuicultura y observatorios oceánicos
Instalaciones marinas podrían usar hidrógeno para:
- alimentar sensores,
- bombas de oxigenación,
- sistemas automáticos de cultivo,
- laboratorios oceánicos permanentes.
El papel específico de una perovskita como la que mencionabas
Si materiales nuevos consiguen producir hidrógeno con menos energía o menos metales caros, aparecen escenarios nuevos:
- plantas flotantes más compactas;
- producción distribuida en puertos pequeños;
- drones marinos de larga duración;
- estaciones oceánicas autónomas.
El reto técnico sigue siendo importante: el agua de mar no suele introducirse directamente en muchos procesos porque la sal, el cloro y la corrosión degradan equipos; normalmente se desala o se pretrata antes.
En un horizonte más largo, una idea muy ambiciosa sería una granja marina integrada: eólica marina → desalinización → producción de hidrógeno → recarga de barcos y robots submarinos → exportación energética.
Granja Marina Integrada de Hidrógeno Azul-Verde (GMI-H)
Cadena energética: eólica marina → desalinización → producción de hidrógeno → recarga de barcos y robots submarinos → exportación energética
1. Zona de captación energética (anillo exterior)
Un campo de aerogeneradores marinos distribuidos alrededor de una plataforma central.
Elementos
- Aerogeneradores flotantes de gran potencia.
- Sistema eléctrico submarino en corriente continua.
- Sensores meteorológicos y oceanográficos.
- IA de coordinación energética.
Función
Transformar viento marino en electricidad continua para alimentar el resto del sistema.
Producción
100% priorizada según demanda:
- Consumo interno.
- Producción de agua dulce.
- Producción de hidrógeno.
- Exportación.
2. Plataforma central de agua (núcleo de proceso)
Una isla técnica flotante.
Módulo de captación
- Tomas submarinas a profundidad media.
- Filtrado biológico.
- Eliminación de partículas.
Módulo de desalinización
Sistema híbrido:
- ósmosis inversa;
- recuperación de presión;
- destilación por calor residual.
Salida
- Agua ultrapura → electrólisis.
- Salmuera → recuperación de minerales.
3. Distrito de hidrógeno (corazón industrial)
Electrólisis
Varias líneas trabajando en paralelo:
Línea A
Electrólisis PEM para respuesta rápida.
Línea B
Electrólisis de alta temperatura.
Línea C
Reactores experimentales con materiales tipo perovskita.
Producción:
- hidrógeno,
- oxígeno.
Aprovechamiento del oxígeno
- soporte a acuicultura;
- operaciones submarinas;
- servicios portuarios.
4. Centro de almacenamiento energético
Conjunto de depósitos y sistemas de conversión.
Capas:
Corta duración
- baterías.
Media duración
- hidrógeno comprimido.
Larga duración
- hidrógeno líquido;
- amoniaco verde;
- metanol sintético.
Sistema redundante para continuidad operativa.
5. Puerto energético flotante
Dos muelles independientes.
Muelle de barcos
Servicios:
- repostaje de hidrógeno;
- electricidad directa;
- agua dulce;
- mantenimiento.
Tipos:
- ferris;
- remolcadores;
- barcos científicos;
- buques autónomos.
Muelle submarino
Hangar sumergido.
Servicios:
- recarga automática;
- sustitución de módulos;
- intercambio de datos;
- recarga de oxígeno.
Atiende:
- AUV;
- ROV;
- drones de vigilancia;
- plataformas científicas.
6. Red submarina de robots
Una “colmena oceánica”.
Robots especializados:
- inspección de turbinas;
- limpieza biológica;
- mantenimiento de tuberías;
- vigilancia ambiental;
- cartografía del fondo.
Todos vuelven automáticamente a estaciones de recarga.
7. Exportación energética (anillo exterior)
Tres rutas simultáneas:
Ruta eléctrica
Cable submarino HVDC hacia costa.
Ruta química
Buques cisterna transportan:
- hidrógeno;
- amoniaco;
- combustibles sintéticos.
Ruta digital
Venta de:
- datos meteorológicos;
- datos oceánicos;
- servicios científicos.
8. Protección ecológica integrada
Debajo de la granja:
- arrecifes artificiales;
- corredores para fauna;
- zonas de regeneración marina;
- monitorización continua.
La estructura funciona como infraestructura energética + observatorio oceánico + puerto del hidrógeno + ecosistema artificial.
Una forma de visualizarlo sería como una ciudad-puerto circular en el mar donde el viento entra por fuera y salen energía, combustible y servicios oceánicos por dentro.
martes, 9 de junio de 2026
El dron ucraniano que puede cambiar el curso de la guerra con Rusia
Resumen de la noticia:
Ese enlace habla de un desarrollo ucraniano que se presenta como uno de los posibles cambios tácticos en la guerra de drones, pero conviene separar el titular del impacto real en el campo de batalla.
Según las informaciones publicadas hoy, el sistema al que se refieren es el P1-SUN, un dron interceptor desarrollado en Ucrania por la empresa SkyFall. Está pensado principalmente para derribar drones de ataque rusos (como los derivados del Shahed/Geran) usando una lógica distinta a la defensa aérea tradicional: emplear interceptores muy baratos frente a objetivos relativamente caros.
Lo que se le atribuye:
- Velocidad de hasta unos 450 km/h.
- Operación a altitudes de alrededor de 5.000 m.
- Alcance de aproximadamente 23 km.
- Autonomía corta (del orden de 17 minutos).
- Producción modular con piezas impresas en 3D para fabricar grandes cantidades y reducir costes.
Por qué se considera relevante:
- Economía de guerra: si un interceptor cuesta mucho menos que el objetivo que derriba, cambia la relación coste-eficacia.
- Escalabilidad: producir miles de drones pequeños puede ser más rápido que fabricar sistemas antiaéreos complejos.
- Adaptación continua: Ucrania y Rusia están evolucionando diseños cada pocos meses en respuesta mutua.
Pero el titular “puede cambiar el curso de la guerra” probablemente es más fuerte que la evidencia disponible:
- Ningún sistema aislado ha demostrado por sí solo alterar decisivamente el conflicto.
- Rusia también está acelerando el desarrollo de drones más rápidos y difíciles de interceptar.
- La guerra actual se parece cada vez más a una competencia industrial y tecnológica: drones, guerra electrónica, producción masiva y logística.
En otras palabras: este tipo de dron puede ser muy importante tácticamente (proteger ciudades, reducir costes de defensa, desgastar ataques), pero de ahí a “cambiar el curso de la guerra” hay un salto grande que depende también de producción, entrenamiento, defensa electrónica, munición y estrategia general.
Aplicaciones en el medio marino
Si tomamos la idea general de ese tipo de dron —interceptor barato, producción rápida, autonomía, sensores y coordinación en red— y la trasladamos al medio marino, aparecen aplicaciones bastante interesantes tanto civiles como militares. La clave no sería copiar el arma, sino adaptar el concepto de plataformas autónomas pequeñas, numerosas y de bajo coste.
1. Salvamento y emergencias marítimas
Drones de superficie o submarinos podrían:
- Llevar chalecos salvavidas o balsas.
- Localizar personas con cámaras térmicas.
- Crear una red temporal de comunicaciones.
- Transportar botiquines o radiobalizas.
Ejemplos actuales: operaciones de búsqueda costera, apoyo a rescates nocturnos y vigilancia de playas.
2. Vigilancia ambiental y científica
Muy útil para:
- Medir temperatura, salinidad, oxígeno y contaminación.
- Seguir mareas negras.
- Vigilar floraciones de algas.
- Cartografiar fondos marinos.
- Monitorizar arrecifes y biodiversidad.
Entidades como NOAA y UNESCO Intergovernmental Oceanographic Commission ya emplean redes de observación oceánica.
3. Protección de infraestructuras marinas
Aplicación especialmente fuerte:
- Inspección de cables submarinos.
- Supervisión de gasoductos y oleoductos.
- Vigilancia de puertos.
- Revisión de parques eólicos marinos.
Podrían patrullar continuamente y avisar de anomalías.
4. Acuicultura y pesca sostenible
Drones marinos podrían:
- Vigilar jaulas de peces.
- Detectar enfermedades.
- Medir calidad del agua.
- Reducir inspecciones humanas peligrosas.
5. Exploración y mantenimiento submarino
En lugar de enviar buzos:
- Inspección de cascos.
- Limpieza de bioincrustaciones.
- Reparaciones ligeras.
- Modelado 3D del fondo.
6. Sistema “enjambre marino”
Una idea especialmente interesante sería usar decenas o cientos de drones coordinados:
- Algunos observan.
- Otros transportan sensores.
- Otros recargan al grupo.
- Otros sirven como repetidores de comunicaciones.
Eso permitiría cubrir grandes áreas oceánicas con costes mucho menores que un barco oceanográfico.
7. Protección frente a riesgos naturales
Redes autónomas podrían detectar:
- Tsunamis.
- Cambios bruscos de corrientes.
- Llegada de tormentas.
- Actividad sísmica submarina.
Conceptualmente, esto se parece más a una constelación distribuida en el mar que a un vehículo individual.
Curiosamente, esta idea conecta bastante con varios de los proyectos anteriores sobre plataformas nodriza, rescate y observación distribuida: el mar favorece mucho los sistemas autónomos cooperativos porque el espacio es enorme y mantener presencia continua con barcos tripulados es caro.
Resumen de la noticia:
El titular está llamando mucho la atención, pero conviene matizarlo: no es que hayan descubierto una forma de “disolver cualquier roca” a temperatura ambiente. Lo que se ha presentado es un método para procesar un tipo concreto de roca que contiene litio (principalmente espodumena) usando química a baja temperatura para extraer materiales útiles.
¿Por qué importa para el coche eléctrico?
- Hoy gran parte del litio extraído de roca dura requiere calentar el mineral por encima de ~1.000 °C antes del tratamiento químico. Eso consume mucha energía y genera residuos.
- El nuevo proceso desarrollado por investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) busca romper químicamente la estructura del mineral a temperatura ambiente mediante una mezcla líquida basada en fluoruro de amonio.
- En lugar de quedarse solo con el litio, intenta recuperar también sílice y alúmina para otros usos industriales, reduciendo residuos y reutilizando reactivos en circuito cerrado.
- Los investigadores estiman que el coste podría acercarse a la mitad del refinado tradicional de roca dura y competir con algunas rutas basadas en salmueras.
¿Eso significa coches eléctricos mucho más baratos?
Todavía no necesariamente.
Hay varias razones:
- Está en fase temprana de industrialización; pasar del laboratorio a millones de toneladas es el verdadero reto.
- El precio final de una batería depende también del níquel, grafito, fabricación de celdas, energía, logística y márgenes.
- El litio suele ser importante, pero no siempre es el componente dominante del coste total del vehículo.
Donde sí podría ser transformador es en otra cosa: geopolítica y cadena de suministro. Si se puede refinar litio de roca localmente con menos energía, regiones como EE. UU., Europa o Australia tendrían más capacidad para producir materiales de batería sin depender tanto del refinado concentrado en Asia.
En otras palabras: el avance parece más una posible revolución del refinado del litio que una revolución inmediata del coche eléctrico.
Aplicaciones en el medio marino
Si esa tecnología de procesado químico de roca a baja temperatura llegara a ser escalable, en el medio marino podría tener aplicaciones interesantes, aunque algunas son más realistas que otras.
1. Producción de materiales para infraestructuras marinas
Si además de litio se recuperan sílice y compuestos de aluminio, esos materiales podrían reutilizarse para:
- Hormigones marinos más resistentes a la corrosión.
- Prefabricados para diques, puertos y rompeolas.
- Bases para parques eólicos marinos.
- Estructuras para arrecifes artificiales.
Aquí el beneficio sería aprovechar mejor cada tonelada de roca extraída y reducir residuos.
2. Electrificación del océano
Una extracción de litio más barata y menos intensiva energéticamente podría abaratar parcialmente baterías para:
- Vehículos submarinos autónomos (AUV).
- ROV de inspección.
- Drones de rescate marítimo.
- Boyas oceánicas inteligentes.
- Barcos eléctricos costeros.
- Plataformas científicas autónomas.
Por ejemplo, vehículos como REMUS 600 o Saildrone Explorer dependen mucho de la autonomía energética.
3. Minería marina… pero con una consecuencia interesante
Hoy una parte del interés por la minería submarina viene de obtener minerales críticos.
Ejemplos que suelen estudiarse:
- Nódulos polimetálicos.
- Costras ricas en cobalto.
- Sulfuros hidrotermales.
Si extraer litio y otros materiales en tierra se vuelve mucho más eficiente, podría disminuir parte de la presión económica para explotar fondos oceánicos profundos, lo que reduciría impacto sobre ecosistemas poco conocidos.
Organismos como International Seabed Authority siguen evaluando cómo gestionar estas actividades.
4. Plantas costeras integradas
También podría combinarse con desalación:
- Planta desaladora → produce agua dulce.
- Planta química → procesa minerales con menor energía.
- Planta eléctrica renovable → alimenta el sistema.
- Puerto → exporta materiales.
Algo parecido a polos industriales costeros.
5. Restauración ambiental marina (más especulativo)
Si el proceso genera subproductos minerales controlados y seguros, podrían estudiarse para:
- Captura mineral de CO₂.
- Producción de sustratos para marismas.
- Recuperación de playas erosionadas.
Pero esto requeriría evaluación ambiental estricta; no sería automático ni está demostrado.
Curiosamente, conecta con la idea que se ha explorado antes sobre sistemas marítimos polivalentes: plataformas oceánicas que combinen energía, investigación y operaciones autónomas podrían beneficiarse mucho más de baterías más baratas y materiales de menor coste que del litio en sí.
Un compuesto natural obtiene resultados prometedores contra la ataxia de Friedreich, una enfermedad neurodegenerativa
En organismos marinos también se podría encontrar este compuesto natural
Autor: Salvador Lechuga Lombos
Resumen de la noticia:
Es una noticia interesante y, dentro del campo de las enfermedades raras, bastante relevante. Pero merece una lectura con matices para no interpretar “prometedor” como “tratamiento disponible”.
La enfermedad implicada es la Ataxia de Friedreich, una enfermedad genética causada por una alteración del gen que produce la proteína frataxina. Eso provoca problemas en las mitocondrias (las “centrales energéticas” celulares), especialmente en neuronas y corazón.
Lo que ha encontrado el equipo liderado por la Universidad Complutense de Madrid es que un compuesto natural llamado 7,8-dihidroxiflavona (un flavonoide de origen vegetal) consiguió mejorar parte del daño celular en neuronas del cerebelo de ratones modelo de la enfermedad. En concreto:
- redujo la apoptosis (muerte celular programada),
- disminuyó el daño en el ADN,
- y activó señales relacionadas con el receptor BDNF/TRKB, asociado con supervivencia neuronal.
Pero también hay límites importantes:
- No corrigió todos los mecanismos de daño (por ejemplo, no frenó la ferroptosis).
- Es un estudio preclínico (células y modelo animal), no en pacientes.
- Todavía no demuestra que mejore síntomas reales en personas ni cuánto duraría el efecto.
Aun así, este tipo de resultados sí son valiosos porque ayudan a identificar nuevas rutas terapéuticas. De hecho, la investigación actual en esta enfermedad está explorando varias líneas en paralelo: antioxidantes, activación de frataxina, terapias génicas y estrategias dirigidas a mitocondrias.
Un detalle importante: que se describa como “compuesto natural” no significa que tomar suplementos o extractos vegetales reproduzca el efecto del estudio. En laboratorio se usan dosis, formulaciones y condiciones muy controladas.
Es una de esas noticias que encajan más en la categoría de “se abre una puerta” que en “ya existe una cura”.
En organismos marinos también se podría encontrar este compuesto natural
Es perfectamente posible, aunque no porque el mismo compuesto tenga que aparecer exactamente igual en el mar.
El compuesto del que habla la noticia, la 7,8-dihidroxiflavona, pertenece a una familia de moléculas llamada flavonoides, que se asocia sobre todo a plantas terrestres. Pero el medio marino también produce una enorme variedad de compuestos bioactivos con funciones parecidas: protección frente al estrés oxidativo, señalización celular, defensa química o regulación del metabolismo.
Algunos ejemplos interesantes:
- Microalgas marinas → producen polifenoles, carotenoides y antioxidantes muy estudiados.
- Algas pardas → contienen compuestos fenólicos como los florotaninos, exclusivos del medio marino.
- Esponjas marinas → son una fuente histórica de moléculas farmacológicas.
- Cianobacterias marinas → producen metabolitos con actividad neurológica, antiinflamatoria y antioxidante.
De hecho, muchas veces el descubrimiento funciona así:
- Se encuentra una molécula activa en un organismo.
- Se estudia qué mecanismo activa (por ejemplo, proteger neuronas o estimular receptores).
- Después se buscan moléculas parecidas en otros ecosistemas —incluido el océano— que hagan algo similar o incluso mejor.
En el caso concreto de la ataxia de Friedreich, una línea interesante sería buscar compuestos marinos que:
- reduzcan estrés oxidativo mitocondrial,
- mejoren el manejo del hierro celular,
- activen vías neuroprotectoras como BDNF/TRKB,
- o disminuyan la muerte neuronal.
El océano es especialmente atractivo porque muchas especies viven bajo condiciones extremas (presión, salinidad, radiación, poca luz), y eso favorece la evolución de química muy distinta a la terrestre.
Curiosamente, en biomedicina ya existen medicamentos derivados de organismos marinos; el mar ya ha dado moléculas para oncología, dolor y otras áreas. No sería extraño que futuras terapias neurodegenerativas también llegaran por esa vía.